Variedad de productos

La evolución del mercado de bebidas ha hecho que en muy pocos años hayamos pasado de una limitada franja de opciones, tradicionalmente en envasado rígido, a una interminable galería de posibilidades: agua, zumos, lácteos, batidos, preparados de café, jarabes, compotas para bebés, yogures líquidos, refrescos de mil sabores… e incluso bebidas alcohólicas.

Esta gran variedad de productos aprovecha enormemente las ventajas del envasado flexible en lo que respecta a presentación de imagen (pajitas internas o externas, válvulas superiores o de rincón, sobres personalizados con formas…).

Además de las ya conocidas ventajas del flexible respecto al envase rígido (menores costes de materia primera, almacenaje y transporte, menor impacto residual en el medio ambiente, mayor comodidad para el consumidor…), la maquinaria horizontal de envasado permite una higienización perfecta del producto mediante aplicaciones como el flujo laminar, el llenado en caliente, la desinfección de válvulas y film por lámparas UV de alta potencia, vapor de peróxido o luz pulsante… todo con el fin de asegurar la máxima higiene sin corromper las propiedades del líquido envasado, sea cual sea su viscosidad y el volumen a dosificar. Además, el film ejerce de barrera contra la entrada de agentes externos que podrían dañar el producto, garantizando el sabor y propiedades del mismo.

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Lácteos,
batidos,
yogures…

Desde el sobre de líquido energético para los más deportistas, hasta el envase monodosis de zumo de frutas para la merienda de los niños, pasando por sobres bicamerales con agua y leche en polvo para preparar al instante una nutritiva bebida (tecnología “Frangible Seal”) y por qué no, una bien merecida copa de vino ante nuestra serie favorita, el envase flexible es el compañero ideal en cualquier circunstancia.